
Hace falta un guerrillero
(Violeta Parra)
Quisiera tener un hijo
brillante como un clavel,
ligero como los vientos,
para llamarlo Manuel,
y apellidarlo Rodríguez,
el más preciado laurel.’
De niño le enseñaría
lo que se tiene que hacer
cuando nos venden la patria
como si fuera alfiler;
quiero un hijo guerrillero
que la sepa defender.
La patria ya tiene al cuello
la soga de Lucifer,
no hay alma que la defienda,
ni obrero ni montañés;
soldados hay por montones,
ninguno como Manuel.
Levántese de la tumba,
hermano, que hay que pelear,
o la de no su bandera
se la van a tramitar,
que en estos ocho millones
no hay un pan que rebanar.
Me abrigan las esperanzas
que mi hijo habrá de nacer,
con una espada en la mano
y el corazón de Manuel,
para enseñar al cobarde
a amar y corresponder.
Las lágrimas se me caen
pensando en el guerrillero,
como fue Manuel Rodríguez
debiera de haber quinientos,
pero no hay ni uno que valga
la pena en este momento.
Repito y vuelvo a decir,
cogollito de romero,
perros cobardes mataron
a traición al guerrillero,
pero no podrán matarlo
jamás en mi pensamiento.
Porque los pobres no tienen
(Violeta Parra)
Porque los pobres no tienen
adonde volver la vista,
la vuelven hacia los cielos
con la esperanza infinita
de encontrar lo que su hermano
en este mundo le quita.
¡Palomita!
¡Qué cosas tiene la vida,
ay zambita!
Porque los pobres no tienen
adonde volver la voz,
la vuelven hacia los cielos
buscando una confesión
ya que su hermano no escucha
la voz de su corazón.
Porque los pobres no tienen
en este mundo esperanzas,
se amparan en la otra vida
como a una justa balanza,
por eso las procesiones,
las velas, las alabanzas.
De tiempos inmemoriales
que se ha inventado el infierno
para asustar a los pobres
con sus castigos eternos,
y el pobre, que es inocente,
con su inocencia creyendo.
El cielo tiene las riendas,
la tierra y el capital,
y a los soldados del Papa
les llena bien el morral,
y al que trabaja le meten
la gloria como un bozal.
Para seguir la mentira,
lo llama su confesor,
le dice que Dios no quiere
ninguna revolución,
ni pliegos ni sindicatos,
que ofende su corazón.
Hoy quise regalar a los que leen las divagaciones de una joven inconstante, dos canciones de Violeta Parra dos canciones y un humilde análisis. Comencemos por “hace falta un guerrillero” en esta Violeta nos habla de la necesidad que el Chile del sesenta tiene, de un Guerrillero, de un personaje que se enfrente a la soberanía de un sector. Habla de cómo una parte de la población vende a Chile, lucra con los recursos de todos. Denuncia con tristeza que no hay alma que se alce y lidie contra un poder inmundo e ilegitimo. Nos habla de su esperanza de engendrar un hijo que sea como Manuel Rodríguez.
En la canción “porque los pobres no tienen” acusa el desamparo de los pobres, pobres que claman por justicia (más bien por compasión, por que se le otorguen los beneficios básicos para que puedan subsistir). Habla de cómo los pobres en su ignorancia son sometidos bajo una iglesia que al igual que el estado esta al servicio de unos pocos. Señala como esta “santa institución” amenaza al pueblo con las penas del infierno, como les hace creer que los designios de Dios son contrarios a la revolución, a los sindicatos. Claro como el pobre va a saber que hay santos católicos que avalan la revolución como SANTO TOMAS DE AQUINO, él que señala de que si el gobernante antes que el bien común da primacía a su bienestar personal puede ser destituido por el pueblo.
Como dije antes muchas de las canciones de Violeta Parra la mujer, la madre, la folklorista, la pintora, la artillera, la tejedora, la poeta, la ceramista, la defensora del canto autentico son vestigios de lo que era el Chile de los 50 y 60. Y es lamentable que hoy mayo del 2008 estas canciones sean aun reflejo de nuestra realidad. Luego de casi medio siglo de historia Chile sigue siendo cuna de la desigualdad, aun la iglesia habla por todos, cada día tenemos menos Chile, el obrero y el campesino sienten miedo de unirse y pelear es que hay tanta sangre vertida en esta “La cueva de Alí Babá y los 40 ladrones”, (así llama Vicente Huidobro a nuestra patria.) Es que al trabajador la historia le enseño que los que luchan por un país mas justo son asesinados y olvidados. Los recordados son los que matan por los beneficios de otros (ejemplo de esto los héroes de la Guerra del Pacifico. Lidia con la cual el gobierno chileno de la apoca buscaba proteger la inversiones de los ingleses en el norte)
Por ultimo
· Hoy no somos ocho millones de almas sino casi 16 millones sin un pan que rebanar.
· Hoy ya no solo necesitamos un Manuel Rodríguez, sino también una VIOLETA PARRA.
Últimos comentarios