Soñé
Soñé con manos temblorosas
que albaban a un dios verde,
a un dios que favorecía a algunos.
Soñé con abundancia vencida
y vi en mi sueño bocas vacías.
Soñé con un lenguaje mudo
que aun no todos conocían.
Y vi en mi sueño prados,
juegos, canchas, escuelas…
Para algunos niños.
Para aquellos que calzan
zapatitos de charol.
Estos senderos no conocen
el andar descalzo.
En mi sueño había lugares,
para estos niños descalzos
tampoco estos valles conocerán la diversidad.
La unión de diversos es pecado.
En mi sueño muchos hablaban de igualdad,
muy pocos conocían su significado.
Creían que era una palabra moldeable,
moldeable como sus actos,
como sus almas,
como sus sueños…
Como sus mentes infértiles.
Infértiles para imaginar y desear alcanzar
un futuro mejor para todos.
Pero seguramente lleno de aptitudes,
para visualizar el futuro en el cual ellos
beberán del cáliz de la victoria.
¿El sabor que sentirán será dulce?
Me di cuenta al fin
que eso no podía llamarse sueño.
Era una pesadilla triste.
La pesadilla con la que convivimos todos los días
y de la cual solo nos libramos soñando.


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