Enamorada
Tus Ojos no son más bellos,
que dos estrellas en el cielo.
Tu boca no posee
la dulzura de la miel.
Tu piel, no tiene el tinte
delicado del crepúsculo
o de los claros rayos de luna.
Tus manos no acarician
como la brisa a los árboles,
o como el mar a la orilla.
Tu andar no ostenta
la gracia de un felino,
o el vaivén eterno
de las plantas marinas.
Y sin embargo…
Solo a tus ojos
les confiaría que guiasen
mi caminar errante,
solo bebería de tus labios
aunque fuesen el implacable veneno,
que me sumerja en la agonía.
Tu piel, por esa piel
yo cegaría mis ojos,
para que no te sean infieles
con efímeros atardeceres;
ni con claros rayos de luna
Y si tus manos no supieran
de caricias, seria feliz no obstante,
con el más pequeño gesto
o la más cruel estocada.
Yo me arrastraría
por senderos diversos
siguiendo tu andar.
Oh, mi amor no es ciego;
sabe de defectos,
conoce debilidades,
pero prefiere el cobre y no el oro,
por que de que le vale
saber que el oro tiene mayor precio,
si es el cobre el que logra apasionar su pecho.
Eso eres tu amor, amor amado;
droga que adormece mis sentidos
que me hace desvariar,
que no se si me lleven
hacia el éxtasis, la alegría;
o hacia la desesperación
de un nuevo desamor,
de una nueva decepción.


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