Enamorada

 

Tus Ojos no son más bellos,

que dos estrellas en el cielo.

Tu boca no posee

la dulzura de la miel.

 Tu piel, no tiene el tinte

delicado del crepúsculo

o de los claros rayos de luna.

 Tus manos no acarician

como la brisa a los árboles,

o como el mar a la orilla.

Tu andar no ostenta

la gracia de un felino,

o el vaivén eterno

de las plantas marinas.

 

Y sin embargo…

 

Solo a tus ojos

les confiaría que guiasen

mi caminar errante,

solo bebería de tus labios

aunque fuesen el implacable veneno,

que me sumerja en la agonía.

Tu piel, por esa piel

yo cegaría mis ojos,

para que no te sean infieles

con efímeros atardeceres;

 ni con claros rayos de luna

Y si tus manos no supieran

de caricias, seria feliz no obstante,

 con el más pequeño gesto

o la más cruel estocada.

Yo me arrastraría

por senderos diversos

siguiendo tu andar.

Oh, mi amor no es ciego;

sabe de defectos,

conoce debilidades,

pero prefiere el cobre y no el oro,

por que de que le vale

saber que el oro tiene mayor precio,

 si es el cobre el que logra apasionar su pecho.

Eso eres tu amor, amor amado;

 droga que adormece mis sentidos

que me hace desvariar,

que no se si me lleven

hacia el éxtasis, la alegría;

o hacia la desesperación

de un nuevo desamor,

de una nueva decepción.

~ por Johanna en Octubre 31, 2008.

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